Cómo funciona Kilaje, contado en corto. Toca una pregunta para desplegar su respuesta.
Entra a kilaje.app/crear-gimnasio, crea tu cuenta y ponle nombre: en dos minutos eres el administrador, sin tarjeta. Hoy la plataforma es gratuita; cuando existan planes de pago se anunciarán con anticipación dentro de la app y nada se cobrará sin que lo contrates de forma expresa.
Activa tu QR de registro e imprímelo para pegarlo en recepción: el interesado lo escanea, crea su cuenta, acepta tu reglamento y da su consentimiento — todo desde su celular, sin capturas manuales. También puedes enviar invitaciones individuales por WhatsApp o correo, y tu panel te muestra cuántas invitaciones se convirtieron en altas.
Tu gimnasio nace con un reglamento base que editas desde tu panel. Cada miembro lo acepta al registrarse y queda constancia de quién aceptó qué versión y cuándo; si lo actualizas, la app le presenta la versión nueva a cada miembro antes de dejarlo continuar. Tus reglas dejan de ser un papel pegado en la pared que nadie firmó.
Tus miembros lo reportan desde su celular, con foto si quieren. El reporte llega a tu panel como incidencia de esa máquina específica (los reportes repetidos sobre la misma se agrupan solos), y al resolverla puedes responderle directamente a quien reportó o avisar a toda la comunidad. Además queda el historial: qué se descompuso, cuándo y cuánto tardó en repararse.
Sí: comunicados dirigidos a miembros, a staff o a todos, con vigencia opcional. Cada quien los ve en su panel y puede marcar "recibido" — tú ves con nombre quiénes ya se enteraron, algo que un cartel en la pared nunca te va a decir.
No: tu cuenta nace con más de 160 ejercicios (cada uno con los músculos que trabaja) y un catálogo de aparatos ya cargado. Solo ajustas cuántos tienes de cada uno y, si quieres, les subes fotos de TUS máquinas para que nadie se confunda de aparato.
Sí: cada miembro tiene en su panel el Buscador de ejercicios — elige un músculo y ve qué ejercicios y aparatos le sirven, o parte de un aparato y descubre qué trabaja con él. Los aparatos que sí existen en tu gimnasio salen marcados según tu inventario. Resultado: menos "¿y esta máquina para qué es?" en el piso, y rutinas mejor armadas con lo que sí tienes.
En el "Perfil del gimnasio" (clic al logo o al enlace junto al nombre de tu gimnasio) cargas teléfono, dirección y logo una sola vez, y tus documentos imprimibles — como la planilla de mediciones que tus miembros llevan en papel — salen con la identidad de tu gimnasio en el encabezado y el pie.
Sí: una misma cuenta puede administrar varios gimnasios y cambiar entre ellos con un selector. Cada gimnasio mantiene sus miembros, aparatos y datos completamente aislados de los demás.
Sí, y no te atamos a una marca: el requisito es que tu lector hable ADMS (también se anuncia como "Push SDK" o "comunicación con servidor por internet"), que es lo que le permite conectarse él solo hacia afuera — sin abrir puertos en tu módem ni contratar IP fija. Lo registras desde tu panel con el número de serie de su etiqueta, esperas a ver su señal de vida y lo autorizas. El manual trae la lista exacta de preguntas que hacerle al vendedor antes de comprar, para que no te vendan uno que no sirva.
Sí: configuras hasta cinco botones de puerta con la etiqueta que quieras ("Entrada", "Planta alta") y marcas como staff a quien atiende el mostrador. A esa persona le aparece la vista de puerta con los botones en grande, pero no puede tocar la configuración de tu gimnasio. Y cada apertura queda firmada con su nombre y la hora: es apertura manual con constancia, no puerta sin control — el día que preguntes quién dejó entrar a quién, la respuesta existe.
La orden espera en cola y se entrega sola en cuanto el aparato vuelve a conectarse, sin que nadie tenga que repetir nada. Y si tarda más de lo que tú definiste que vale esa orden, se vence sola en lugar de abrir la puerta diez minutos después cuando ya no hay nadie enfrente. Tú decides ese plazo por cada botón.
Un letrero que puedes poner en un monitor o una tablet en recepción: verde con el nombre de quien pasa si su acceso está en orden, y "pasa a recepción" si no. A propósito nunca publica el motivo — que alguien deba una mensualidad no tiene por qué enterarse todo el gimnasio; ese dato lo ves tú en tu panel. Cuando no pasa nadie, la pantalla muestra cuánta gente hay adentro.
No, y es deliberado: la huella se convierte en un patrón que vive y muere dentro del lector de tu gimnasio. Lo único que viaja a Kilaje es un número — el mismo que tú le asignas a cada miembro desde tu panel. Si algún día te cambias de plataforma, no nos llevamos el dato biométrico de nadie, porque nunca lo tuvimos.
Tu panel te lo dice solo: la sección "Requiere atención" lista a quienes llevan 30 días o más sin registrar entrenamientos, con la fecha de su última sesión. Desde ahí le mandas un mensaje de "te extrañamos" que ya viene redactado con su nombre y que puedes editar. Te enteras al mes de que se enfrió, no cuando ya no renovó — que es la diferencia entre recuperar una membresía y perderla.
Tuyos y de ellos, nunca nuestros: tu gimnasio es el responsable de los datos y Kilaje solo los procesa para prestarte el servicio — no los vende ni los comparte. Los datos de salud son legalmente sensibles: cada miembro da su propio consentimiento al registrarse y puede revocarlo, descargar su información o pedir su eliminación definitiva. El detalle completo está en los Términos del Servicio.
Escanea el QR que está en recepción o abre la invitación que te mandaron: creas tu cuenta, aceptas el reglamento del gimnasio y das tu consentimiento. Desde ese momento tu rutina, tu historial y tu progreso viven en tu celular.
En tu panel, la tarjeta "Mis mediciones" captura peso, presión arterial, oxímetro, medidas con cinta y pliegues cutáneos. Puedes registrar con la fecha real en que te mediste — aunque lo captures días después — y todo queda en tu historial con gráficas de evolución. Nada de hojas que se pierden.
No los calculas tú: registra tus medidas y la app lo hace al momento. El IMC sale de tu peso y tu estatura del perfil, y el porcentaje de grasa de tus pliegues (métodos Jackson-Pollock 3 y Durnin-Womersley 4, con la fórmula documentada). Cada resultado se guarda como parte de tu historial y se grafica solo.
Sí — para eso existe la "Planilla para papel": imprímela, llévala contigo al medirte y anota a mano con calma. Junto a cada campo viene tu medición anterior como referencia, así que si la cinta dice algo muy distinto lo notas en el momento, no cuando ya ensuciaste tu gráfica. Después pasas los datos a la app con la fecha real y quedan registrados y graficados en tu historial.
En "Mis rutinas" armas tu programa por días: eliges ejercicios del catálogo — cada uno dice qué músculo trabaja y puede traer fotos de los aparatos de TU gimnasio —, defines series, repeticiones y peso objetivo, y lo firmas. También puedes partir de una plantilla o importar una rutina que te compartan por archivo.
Sí: te vinculas con él tecleando su código, y a partir de ahí puede crear y firmar planes en tu cuenta — te llega una notificación con tu fecha de inicio. Tú decides cuándo terminar el vínculo, y tu historial siempre se queda contigo. Las rutinas firmadas por alguien que no es staff del gimnasio se marcan como consejo entre miembros.
Marcas la sesión como completada, parcial o no realizada (y por qué), y si quieres capturas el detalle por ejercicio — peso, repeticiones y series — con la pista de "la última vez hiciste…". Con esos datos la app grafica tu fuerza: peso máximo, 1RM estimado y volumen por ejercicio. Ver que subes es lo que hace que no lo dejes.
Con el Buscador de ejercicios (la tarjeta con la lupa en tu panel, junto a las Calculadoras): eliges uno o varios músculos y te muestra qué ejercicios los trabajan, con qué aparatos y con el consejo de técnica de cada uno — o al revés, partes de un aparato y ves qué músculos entrena. Los aparatos que sí hay en tu gimnasio vienen marcados con ✓, así que nunca planeas con una máquina que no existe. Es ideal para armar tu rutina o para variar un ejercicio que ya te aburrió.
Para conocer tu 1RM (tu máximo estimado sin arriesgarte a probarlo en frío), tus zonas de frecuencia cardíaca y tu gasto calórico diario (TMB), con las fórmulas explicadas y ejemplos resueltos. Los resultados se guardan en tu historial para ver su evolución en el tiempo.
Solo tú. Ni tu entrenador ni el gimnasio: son tu registro privado de antes y después (hasta 4 por mes — es una herramienta de progreso, no una red social). El cambio que el espejo no te deja notar día a día, aquí sí se ve.
Tu gimnasio te asigna un número de acceso desde su panel y lo enrola en el lector; a partir de ahí pasas con tu huella y ya. En el letrero de la entrada aparece tu nombre en verde cuando tu acceso está en orden, y te pide pasar a recepción cuando algo hay que resolver — sin publicar el motivo delante de nadie. Tus salidas no se identifican: al salir solo se registra que alguien salió, nunca quién.
Sí: además de peso, medidas, presión, oxímetro y pliegues, puedes registrar tu glucosa capilar indicando en qué momento te la tomaste (en ayunas, después de comer o en cualquier momento), porque el mismo número significa cosas distintas según cuándo se midió. La gráfica separa cada contexto para que la comparación sea justa. Es un registro personal para que lo lleves a tu consulta, no un diagnóstico: la app registra, no interpreta.
Siempre: descarga tu historial completo (mediciones, rutinas, sesiones) en CSV o PDF cuando quieras, sin pedir permiso. Y si algún día te das de baja, puedes pedir que tus datos personales se eliminen de forma definitiva. Tus datos son tuyos, sin candados ni letras chiquitas.
Escríbenos a contacto@kilaje.app — leemos todo y respondemos en cuanto podemos. Las sugerencias nos importan de verdad: buena parte de lo que ves en la app nació de ideas de quienes la usan.
¿Buscabas el paso a paso? Estas respuestas cuentan qué resuelve cada cosa; el manual de usuario explica cómo se hace, con capítulos para el dueño, el entrenador, quien entrena y el control de acceso.
La forma más rápida de conocer Kilaje es probarlo: gratis y sin tarjeta.
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